domingo, 3 de abril de 2016

Información vs Opinión.

Información y opinión

Que las críticas no coincidan avala la pluralidad de 'La Vanguardia' pero no son iguales los hechos que los comentarios


Una de las premisas que con mayor rigor debe seguir la prensa de calidades la separación entre información y opinión. El periódico tiene que dar las claves necesarias para que el lector distinga si lo que lee es el relato de unos hechos o la opinión que de los mismos tiene el periodista o un experto en la materia. En la actual tesitura política, a menos de un mes para las elecciones y en un momento que es a la vez apasionante (el debate por el encaje de Catalunya en España o en Europa) y crítico (la dureza de la recesión y los recortes) la separación entre información y opinión es más necesaria que nunca. Se debe opinar sobre la realidad, pero no se puede enmascarar la realidad con opiniones. 

Y sin embargo, no todos los lectores creen que esta práctica sea necesaria. Sorprende en este sentido que uno de cada tres catalanes apruebe que los medios mezclen información y opinión en los temas políticos. El dato lo revela un estudio realizado en Andalucía, País Vasco, Madrid y Catalunya por cuatro universidades de esas comunidades, publicado bajo el título La ética informativa vista por los ciudadanos (UOC, 2010). J. Carlos Pérez, de la Universidad del País Vasco, coautor del libro, advierte que "a menudo se cuestiona que la noticia, cualquier noticia, pueda ser neutral y carente de carga de opinión o de subjetividad" pero señala que la mayoría de códigos deontológicos "recogen en sus articulados la obligatoriedad de la distinción".

En las últimas semanas varios lectores se han dirigido al Defensor mostrando su desacuerdo con tal o cual articulista. Y si en otras precampañas electorales las críticas giraban en torno al eje convencional izquierda-derecha, es el debate sobre la relación Catalunya-España el que ahora motiva las llamadas y los correos. Hay lectores que reclaman moderación a los articulistas que argumentan y defienden la política soberanista. Otros se quejan de que La Vanguardia dé cabida a opiniones a favor de la españolidad de Catalunya. Puesto que cualquier debate es pobre si no incorpora todos los matices, ese tipo de críticas avalan la pluralidad de La Vanguardia

Pero la singularidad del debate, su carga emotiva y, sobre todo, el respeto a los lectores exige ser estricto en la separación de géneros. El citado profesor del País Vasco asegura que el libro de estilo de La Vanguardia "hace una exhaustiva y significativa aportación" al debate sobre la diferencia entre opinión e información porque exige "una estricta separación entre hechos y opiniones, entre géneros informativos, interpretativos y géneros de opinión". Ahí está la clave. Que la información sea ecuánime. Que no se mezcle con el debate. Que este sea lo más rico y plural posible. Y que la distinción entre ambos sea meridiana y clara. Respetando estas normas, hasta el tercio de encuestados que aprueba la mezcla de información y opinión acabará por descubrir que una cosa es lo que ocurre y otra lo que cada uno opina.
http://www.lavanguardia.com/opinion/articulos/20121028/54353587446/informacion-y-opinion.html

La información y la opinión son cosas que deben estar claramente separadas. Un escritor debe tener profesionalismo cuando va a entregar información a la sociedad, debe usar palabras rigurosamente profesionales. Mientras que un columnista, por ejemplo, puede escribir lo que se le ocurra sin ningún problema, éste puede dar a conocer su pensamiento a las personas sin problema alguno. Hay problemas cuando un periódico o un noticiero son "amarillistas". Porque dejan de ser objetivos, y escriben cosas por el bien propio y pueden engañar a la gente.

Nicolás Muñoz. 

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