Se cuenta la historia de una pareja a la que le gusta tener animales. El animal más apreciado es un gato... Un gato de color negro. El protagonista y el gato tienen una relación muy buena. Sin embargo este hombre se volvió alcohólico, y llegaba cada noche a su casa estando ebrio.
Un día el hombre llegó pasado de tragos, y el gato comenzó a perturbarlo hasta tal punto en el que el hombre se puso violento, y tomó al gato por la fuerza y le sacó un ojo.
Luego de esta acción, el gato no se le volvió a acercar al hombre, lo evitaba siempre y le temía. Un día en que éste llegó nuevamente ebrio, le dio tanta cólera saber que el gato ahora lo odiaba después de haberlo amado, y tomó la decisión de matarlo.
Pasado el tiempo la pareja se mudó a otra casa, y las cosas habían quedado en el pasado. Pero un día, el hombre estaba en una cantina embriagándose, y encontró un gato negro, casi tan parecido al que había tenido antes, y por esto lo llevo a casa.
Otro día estando borracho, se enfureció con su nueva mascota, por el simple hecho de que le recordaba a la que había torturado y asesinado, tomó una hacha y lo iba a matar... Cuando su esposa le agarró la mano, entonces él libero su ira de otra forma.
El cuento es muy bueno para leerlo solo y en un ambiente tenebroso, es de los más aterradores que he leído. Aparte es diferente, no es común a las historias de terror habituales, es entretenido y atrapa al lector. La relación de los gatos negros con los de la vida real es interesante, ya que la cantidad de historias, y rumores que hay acerca de los gatos negros son demasiados. Sin embargo en el cuento los describen como animales cariñosos, esto me agrada. Nicolás Muñoz
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